Sabina Galeano y Otras Cosillas

20 de enero de 2016

La Impunidad de los Cazadores de Gente (fragmento)

A propósito de los últimos acontecimientos judiciales, en cuanto al caso Creompaz, otra más de Don Eduardo, de su libro Patas Arriba, la Escuela del Mundo al Revés.

¿La historia se repite? ¿O se repite solo como penitencia de quienes son incapaces de escucharla? No hay historia muda, Por mucho que la quemen, por mucho que la rompan, por mucho que la mientan, la historia humana se niega a callarse la boca. El tiempo que fue sigue latiendo, vivo, dentro del tiempo que es, aunque el tiempo que es no lo quiera o no lo sepa. El derecho de recordar no figura entre los derechos humanos consagrados por las Naciones Unidas, pero hoy es más que nunca necesario reivindicarlo y ponerlo en práctica; no para repetir el pasado, sino para evitar que se repita; no para que los vivos seamos ventrílocuos de los muertos, sino para que seamos capaces de hablar con voces no condenadas al eco perpetuo de la estupidez y la desgracia. Cuando está de veras viva, la memoria no contempla la historia, sino que invita a hacerla. Más que en los museos, donde la pobre se aburre, la memoria está en el aire que respiramos, y ella, desde el aire, nos respira.
   Olvidar el olvido; don Ramón Gómez de la Serna contó de alguien que tenía tan mala memoria que un día se olvidó de que tenía mala memoria y se acordó de todo. Recordar el pasado, para liberarnos de sus maldiciones; no para atar los pies del tiempo presente, sino para que el presente camine libre de trampas. Hasta hace algunos siglos, se decía recordar para decir despertar, y todavía la palabra se usa en este sentido en algunos campos de América latina. La memoria despierta es contradictoria, como nosotros; nunca está quieta, y con nosotros cambia. No nació para ancla. Tiene, más bien, vocación de catapulta. Quiere ser puerto de partida, no de llegada. Ella no reniega de la nostalgia; pero prefiere la esperanza, su peligro, su intemperie. Creyeron los griegos que la memoria es hermana del tiempo y de la mar, y no se equivocaron.
   La impunidad es hija de la mala memoria. Bien lo han sabido todas las dictaduras militares que en nuestras tierras han sido. En América latina se han quemado cordilleras de libros, libros culpables de contar la realidad prohibida y libros simplemente culpables de ser libros, y también montañas de documentos. Militares, presidentes, frailes; es larga la historia de las quemazones, desde que en 1562, en Maní de Yucatán, fray Diego de Landa arrojó a las llamas los libros mayas, queriendo incendiar la memoria indígena, Por no citar más que algunas fogatas, baste recordar que en 1870, cuando los ejércitos de Argentina, Brasil y Uruguay arrasaron al Paraguay, los archivos históricos del vencido fueron reducidos a cenizas. Veinte años después, el gobierno de Brasil quemó el papelerío que daba testimonio de tres siglos y medio de esclavitud negra. En 1983, los militares argentinos echaron al fuego los documentos de la guerra sucia contra sus compatriotas; y en 1995, los militares guatemaltecos hicieron lo mismo. 

5 de mayo de 2015

A Propósito del Día del Trabajo

Imagen tomada del Diario El País de España

Seguimos con El Libro de los Abrazos, tienen tanto que compartir esas páginas, bonito este ejercicio de escribirle a nadie y que nadie se moleste en leer, en fin, algún día alguien hurgará en la red y verá estas locuras, la voz que clama en el desierto será escuchada solo por las hormigas, serpientes y escarabajos de momento. Paz.

La desmemoria/4

CHICAGO está llena de fábricas. Hay fábricas hasta en pleno centro de la ciudad, en torno al edificio más alto del mundo. Chicago está llena de fábricas, Chicago está llena de obreros.
   Al llegar al barrio de Heymarket, pido a mis amigos que me muestren el lugar donde fueron ahorcados, en 1886, aquellos obreros que el mundo entero saluda cada primero de mayo.
   -Ha de ser por aquí - me dicen. Pero nadie sabe.
   Ninguna estatua se ha erigido en memoria de los mártires de Chicago en la ciudad de Chicago. Ni estatua, ni monolito, ni placa de bronce, ni nada.
   El primero de mayo es el único día verdaderamente universal de la humanidad entera, el único día donde coinciden todas las historias y todas las geografías, todas las lenguas y las religiones y las culturas del mundo; pero en los Estados Unidos, el primero de mayo es un día cualquiera. Ese día, la gente trabaja normalmente, y nadie, o casi nadie, recuerda que los derechos de la clase obrera no han brotado de la oreja de una cabra, ni de la mano de Dios o del amo.
   Tras la inútil exploración de Heymarket, mis amigos me llevan a conocer la mejor librería de la ciudad. Y allí, por pura curiosidad, por pura casualidad, descubro un viejo cartel que está como esperándome, metido entre muchos otros carteles de cine y música rock.
   El cartel reproduce un proverbio del África: Hasta que los leones tengan sus propios historiadores, las historias de caza seguirán glorificando al cazador.

21 de abril de 2015

Más de Don Eduardo

Otro texto de El Libro de los Abrazos, mi modesto homenaje para él, trataré de publicar uno por semana al menos.

El aire y el viento

Por los caminos voy, como el burrito de San Fernando, un poquito a pie y un poquito andando.
   A veces me reconozco en los demás. Me reconozco en los que quedarán, en los amigos abrigos, locos lindos de la justicia y bichos voladores de la belleza y demás vagos y mal entretenidos que andan por ahí y por ahí seguirán, como seguirán las estrellas de la noche y las olas de la mar. Entonces cuando me reconozco en ellos, yo soy aire aprendiendo a saberme continuado en el viento.
   Me parece que fue Vallejo, César Vallejo, quien dijo que el viento cambia de aire.
   Cuando yo ya no esté, el viento estará, seguirá estando.

13 de abril de 2015

Don Eduardo

Decíamos ayer, citando a Fray Luis de León, fui a dejar a la menor de mis vástagas al trabajo hoy por la mañana y al despedirme empecé a sentir un dolor en el costado, lo atribuí primero a haber dormido mal, después mi pesimista mente viajó hacia terrenos del infarto y otras dolencias muy peligrosas, cuando esos nefastos pensamientos fueron interrumpidos por un mensaje en el teléfono, mi buen amigo Pegazo informándome del fallecimiento de Don Eduardo Galeano, una terrible tristeza me invadió, por mucho este espacio fue creado y alimentado gracias a él, ese gran señor inclasificable en los géneros literarios, investigador, cuentista, novelista, etc.

No sé si ese dolor intercostal fue una especie de aviso-premonición, ahora se ha trasladado al corazón, el tiempo inexorable nos va arrebatando a las personas más queridas y eso es inevitable, pero hay ausencias que nos golpean mucho más fuerte que otras, sé que descansa en paz este gran hombre, deja un  legado literario inmenso, una forma de ser absolutamente consecuente con sus ideas y enseñanzas para la vida invaluables, un gran abrazo a la eternidad Don Eduardo. Les dejo un texto que encontré hoy en El Libro de los Abrazos:

Profesión de fe

Sí, sí, por lastimado y jodido que uno esté siempre puede uno encontrar contemporáneos en cualquier lugar del tiempo y compatriotas en cualquier lugar del mundo, Y cada vez que eso ocurre, y mientras eso dura, uno tiene la suerte de sentir que es algo en la infinita soledad del universo, algo más que una ridícula mota de polvo, algo más que un fugaz momentito.

9 de diciembre de 2013

Una historia de Eventos Afortunados o Yo Quería Escribir el Post más Emotivo del Mundo II

Mi querida e inolvidable hermana en la entrada de su casa de Quetzaltenango


Como muchos recordarán, hayan asistido o no, el sábado 23 de noviembre pasado, conincidiendo con el cumpleaños de mi hija Piratita número 2, fue el concierto del Maestro Joaquín Sabina, en un lugar inusitado e inédito para estas actividades, lo sé, con una desorganización digna de un concierto de Chico Ché y la Crisis, lo sé, con unas pantallas gigantes que no proyectaron al genio de Úbeda y su banda, lo sé, con un montón de gente que de los lugares de atrás se pasó por los corredores hacia adelante, incluso tuve un desagradable problema con un muchacho bastante borracho, lo sé, que nos tomó más de cuarenticinco minutos salir del parqueo, lo sé, sin embargo y para agrado de quien esto pergeña, todos esos incidentes quedaron en el olvido, opacados grandemente por una serie de situaciones.
 
Para que esta historia tenga algún sentido debo contarles algo muy triste, el 21 de octubre falleció mi hermana mientras dormía, al igual que yo ella era fan del artista, de hecho las dos ocasiones en que se presentó con Joan Manuel Serrat en México, fuimos juntos a verlos, ella tuvo además la oportunidad de asistir a otro par de conciertos, uno en Tuxtla Gutiérrez México y otro en el DF me parece, el año pasado viajó a España y presenció el musical "Más de 100 Mentiras" producido por Pancho Varona, todo el evento con música del Maestro. Ella y su esposo, mi hermano y familia y yo con mi pareja y dos de mis hijas, (la mayor estaba de viaje) teníamos compradas nuestras entradas, en los primeros días del duelo, mi cuñado me comentó que en honor a mi difunta hermana asistiría al concierto con un buen amigo, pero no terminaron allí sus buenas intenciones, el mismo día del concierto logró averiguar el Hotel donde se hospedaban los artistas y su staff, que era el Vista Real y gracias a la complicidad de un botones y un mesero, logró hacerle llegar una carta donde, entre otras cosas y con gran sentimiento, le explicaba la situación de haber enviudado y le solicitaba si podría dedicarle "Calle Melancolía" o "Y sin Embargo", ¿Qué creen que sucedió? antes de iniciar la segunda de las mencionadas, palabras más o menos dijo: "Esta canción va como un homenaje póstumo para María de los Ángeles". Me cuesta encontrar palabras para describir la emoción que me causó la mención, recuerdo haber empezado a gritar cuando Mara Barros inició el "Me lo dijeron mil veces" que ya se fusionó con el famoso tema. En pocas palabras, mi cuñado logró sacudirle el piso al artista, recordándole que todos trasncurrimos por la vida con el tiempo limitado, sus sentimientos afloraron, definitivamene.
 
Otro hecho interesantísimo, en otra parte del concierto Joaquín dijo que era el último de la gira y que al otro día se regresarían a España, por otra coincidencia, mi pareja e hija menor viajarían al otro día, via Iberia haciendo escala en Madrid, así que el domingo llevé a ampliar una foto de mi hermana en la cual señalaba el número de su casa en Quetzaltenango, donde en un par de azulejos dice, " # 7 Calle Melancolía", con la esperanza de que fuera autografiada, nuevamente se logró el objetivo al indicarle en el aeropuerto Doña Pirata que ella era María de los Ángeles, recientemente fallecida, él preguntó el nombre de mi cuñado y le escribió: "Leonel, todos los abrazos para ti" más su firma, además mi hija se tomó un par de fotos y le sacó otro autógrafo.
 
No soy creyente en lo sobrenatural, sin embargo y a pesar de mi escepticismo, creo que Mariíta, quien por cierto era quien viajaría con mi pareja, influyó mediante algo que solo puedo llamar karma o energía para que estas maravillosas cosas sucedieran.
 
Del concierto diré que la escogencia de temas fue excepcional, que el sonido estaba lo suficientemente bueno para entender todas las letras, pese a la voz de lija de Joaquín, quien permitió que todos sus compañeros de gira menos Jaime Barceló, el bateriísta, cantaran un tema, que se entregó muchisimo todo el equipo, que diplomáticamente hizo una buena alusión a Ricardo Arjona, aunque es vox pópúli que no le gusta y que yo no quería que esa magia terminara, pero lo bueno si breve dos veces bueno, citando a Baltasar Gracián, así que a seguir admirando al Flaco y en la espera de que en otra ocasión, lo más cercana posible, logremos volverlo a ver.
 
Si quieren leer acerca del concierto del 2,007, este es el enlace,  http://sabina-galeano-y-otras-cosillas.blogspot.com/2007_11_01_archive.html

7 de mayo de 2010

Entre Mitología y Sueños

A la memoria de mi querido Padre.
En la entrada del Parnaso le esperaba Euterpe, llegó con una máquina de escribir bajo el brazo, su libreta de direcciones en la mano que le quedaba libre y sobre su cabeza y hombros, en perfecto equilibrio, muchos de sus libros. Lo primero que les dijo es que por favor ajustaran el reloj de péndulo del recibidor, estaba dos minutos atrasado y no fuera a ser que por ese error ocurriera alguna vicisitud, después pidió un teléfono para llamar a quienes se le habían adelantado, con la paciencia milenaria que sólo los dioses y sus hijos tienen, le explicó que no era necesario, ya lo sabían.
Se organizó una gran fiesta de bienvenida, en ese momento se dio cuenta, recordaba todo, esposa, hijos, nietos, amigos, historias, poesías, todo, además gozaba de una proverbial ligereza de pies y recordó que siempre prefirió a Gene Kelly y no a Fred Astaire, dio un par de giros silbando y en ese momento lo saludo Chinto, su primo, Laura, Tina y Waldemar, sus hermanos, su hija Rebeca le dio un largo abrazo y ambos lloraron un rato, por fin se reunían de nuevo y había mucho de que hablar. La puso al día acerca de la vida de toda la parentela, le contó de sus nietos, los hijos que se quedaron, le habló especialmente de su esposa, de como la recordaba y preguntaba por ella.
Un rato más tarde empezaron a llegar los invitados, amigos, otros parientes, compañeros de trabajo, Carlos René tomó la guitarra y cantó muchos boleros, algunas de Pedro Infante y de Javier Solís, Baco permitió que se le rindiera culto y entre rones, whiskys y cervezas la pasaron de maravilla.
Terminó la fiesta y tuvo una revelación, eternamente podría dedicarse a sus mayores placeres, la lectura, escribir poesía, dar largas caminatas, tener conversaciones interesantes, descansar. Gracias a la memoria recuperada recordó a García Márquez y pensó en José Arcadio Buendía, sus aventuras y desventuras, el Quijote y su heroísmo fantástico, antes de dormir se planteó la disyuntiva, ¿Navegaría por los ríos del trópico o cabalgaría en algún lugar de la mancha en sus sueños?

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29 de diciembre de 2009

23 Escarabajos

Foto tomada de: www.terra.com
Hace unos días uno de los columnistas de la penúltima de "El Periódico", contaba que le invitaron a escribir una historia sobre los míticos Beatles, serán veintidós historias, así que de shute voy a tratar de contar una vivencia sin pretender que sea publicada, es más bien una autoinvitación.
Año de 1,977, a mis recién cumplidos catorce años y con las hormonas en plena ebullición, por fin tuve los huevos de declarármele a quien sería mi primera novia, ella tiene un nombre como de cuento de hadas o de fábula, de plano sigue viva digo yo.
Pues bien, dentro de mis bienes materiales altamente apreciados se encontraba un cassette de lo más gacho, de unos que vendían en el comisariato del ejército, en el cual había grabado música de Los Beatles, con mis precarios recursos sólo dio para hacerlo de la Voz del Hogar en AM, del programa "Beatles por Siempre", algunas con jingles incluídos, pero lo oía hasta la saciedad en mi grabadora marca diablo que tenía.
Como era genio y queria quedar bien con, llamémosla "Fábula", se lo llevé para que lo escuchara, allá por San Pedrito en la zona 5, donde vivía la causa de mis desvelos, en fin, yo esperaba que se enamorara de esa música, quería que Eleanor Rigby la convenciera de subirse a un submarino amarillo para ver campos de fresa con Lucy en el cielo con diamantes.
Vino la tragedia, no se reventó la cinta, ni se trabó, no la robaron, Fábula decidió que no le gustaba y le grabó música de moda encima, se imaginarán mi desazón al no haberla convencido de que el chelo de Yesterday era mejor que los sintetizadores de El Amor es Como el Oxígeno, a partir de ahí ya no fue lo mismo, si ustedes aman a los Beatles como yo lo comprenderán, ya sólo hacía falta la excusa para terminar esa relación de manita sudada y topones de labios, no hubo beso francés tan siquiera. Mis amigos misóginos y machistas igual que sus padres, me dijeron que ella tenía demasiados amigos y lista de exnovios, que en cualquier momento me iba a traicionar, para más inri, me llevó al cine a ver "María", la adaptacíón de la inmortal y bastante cursi novela de don Jorge Isaacs, cómo me hizo de falta don Dante Liano, si hubiera leído su cuento todo hubiera sido más fácil.
Tristemente lo hice por teléfono, hasta para terminar relaciones hay que aprender que existen códigos de protocolo, con una gritada entendí, después del incidente no me volvió a hablar, y de mi parte. por ese sacrilegio nunca la perdoné, ¿Ustedes qué hubieran hecho?, no castigos físicos por favor.

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